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“Pésimas pizzas y lasagna”
Opinión sobre: Pizzeria Calabria

Pizzeria Calabria
Clasificado como N.º 1.281 de 1.525 Restaurantes en Las Palmas de Gran Canaria
Información detallada del restaurante
Se escribió una opinión 12 de junio de 2020

Suelo pedir bastante en el Calabria de Juan XXIII pero por cercanía decidí pedir en este (Calabria C/carvajal). Tengo que decir que las pizzas y la lasaña de carne dejan bastante que desear. Pizzas con pocos ingredientes y mal repartidos y muy secas, falta de tomate en todo. Seguiré pidiendo en el Calabria de Juan XXIII, mejor en todo.

Fecha de la visita: junio de 2020
Agradécele a Forfilp
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Escribir una opiniónOpiniones (80)
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2 - 6 de 80 opiniones

Se escribió una opinión 18 de enero de 2020

Pedí una fugazzeta, pizza de cebolla rellena, jamás en mi vida he comido algo peor, y sin cebolla!! El pan con ajo parece de goma.Recuerdo q hacían cosas de calidad..q pena..nunca más..

Fecha de la visita: enero de 2020
Agradécele a andresmA4699VC
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Se escribió una opinión 6 de enero de 2020

Nunca he comido peor en mi vida, el servicio insuficiente, la comida fría, sin sabor, malo, malo, malo, dejo imagen de los platos enteros.

Fecha de la visita: enero de 2020
Agradécele a felolo1709
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Se escribió una opinión 6 de octubre de 2019

El resumen es: masa de pizza magistral. El resto (comida, servicio e higiene) es digno de una película de terror.

Hace cosa de un mes, un viernes a mediodía (a la una para más señas), mi madre y yo decidimos ir a almorzar al Calabria de Carvajal, donde hacía mucho que no íbamos pero guardábamos buen recuerdo.

Craso error.

Nos sentamos en la terraza (reservé allí porque íbamos con perrete incluido) y me encontré con que aquello era el patio de juegos de unos niños hiperactivos de familia ítalo-turca (a todas luces conocidos o familiares de quien lleve el local), que movían mesas y sillas, molestaban al perro, gritaban todo el rato y, para rematar, ocupaban dos de las cuatro meses (siendo tres adultos y dos niños) más una silla puesta en medio porque al caballero le dio por sentarse allí para gritar más a gusto por teléfono (no creo que estuviera conversando amigablemente, dado el volumen y tono). Yo llevo muy bien estar con niños (francamente, me encantan), entiendo perfectamente que vengan a saludar al perro y hacerle un mimo (son niños, es lo más normal del mundo, y tanto él como yo nos prestamos encantados), pero no tengo porqué aguantar que, tras decirles varias veces que mi perro es un perro de asistencia, que no, que no les dejo pasearlo, y pedirles que no me lo atosiguen tanto
(tuve incluso que cambiarlo de sitio para que lo dejaran en paz un rato), encima los padres de los angelitos me pongan mala cara. Vale, esto no es cosa del local en sí, pero repito que si adultos y niños de dicha familia armaban tanta bulla y se comportaban como si aquello fuera el patio de su casa, tengo claro que no eran desconocidos para la empresa.

La terraza estaba llena, pero llena, de envoltorios de todo tipo (bollería y cajetilla de tabaco incluidas), además de una miríada de servilletas usadas y colillas (recalco que fuimos a la una de la tarde, cuando el restaurante llevaba media hora abierto, así que deduzco que no barren, directamente). En un momento dado comenzaron a pasearse por la terraza un par de cucharachas, de las que logré aplastar una. Cuando se lo dijimos y señalamos al camarero (quien por cierto es más lento que el caballo del malo, considerando que sólo había dos meses ocupadas y una de ellas ya tenía toda la comida servida), su respuesta fue encogerse de hombros y decir que era normal, que estábamos al lado de la calle. Vale, si la cucaracha viene de la calle me lo creo... pero una de ellas salió de la cocina (por la ventana que comunica con la terraza), y eso ya no me lo trago. No contento con la explicación, dejó el cuquil cadáver donde estaba. No lo recogió en toda el tiempo que estuvimos allí.

Vamos con la comida, empezando por lo bueno: pedimos una pizza cuatro estaciones como entrante común, y si bien el queso no era mozzarella, pese a anunciarse como tal (me aventuraría a decir que era gouda) y algunos de los ingredientes "frescos" no eran tal cosa (los pimientos eran claramente de lata, y el supuesto jamón era fiambre de sandwich del de tres euros el kilo). Eso sí: la masa era espectacular, hay que admitirlo. Bien boleada, levada y amasada. Magnífica. Una lástima que se quemara, por si no tenía bastante con el pufo-queso y el laterío vendido como fresco. Tampoco traía una triste brizna de orégano, lo que es incomprensible (además de que venía en la descripción del plato).

Vayamos con el segundo plato. Mi madre pidió un solomillo funghi (que en el menú se anuncia como "solomillo con salsa de nata, setas italianas y vino tinto" y se vende por 14'95€) y yo seguí con la pizza (8'95€, por cierto), ya que soy de poco comer; pero dado que la carne al funghi es uno de mis platos favoritos, la probé. Bueno, la carne no era solomillo, era un filete con más nervios que un controlador aéreo el fin de semana previo a Nochebuena (y más duro que Rambo cauterizándose una herida), las presuntas setas italianas eran champiñones laminados (de lata), la salsa era nata con sal (sin más, el vino desapareció por el camino) y el arroz de guarnición estaba insípido y con esa magistral textura que sólo el tiempo otorga y que se conoce como "se les pasó al hacerlo, lo guardaron y ahora está como una piedra" (imagino que no sólo no era del momento sino tampoco del día).

Dado el panorama, obviamente el postre y el café lo tomamos en otro sitio (en la cercana pastelería "La Madera", para más señas, donde suelo ir mucho a tomar café mientras paseo al perro, pero esa es otra historia).

Resumiendo: bueno si tienes promesas o penitencias pendientes.De resto, evítalo como mearte en la cama. ¡Quién ha visto al "Calabria" y quién lo ve!

Fecha de la visita: septiembre de 2019
    • Calidad/precio
    • Servicio
    • Comida
Agradécele a alodialm
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Se escribió una opinión 15 de agosto de 2019 mediante dispositivo móvil

Pedimos unas pizzas para ir a recogerlas. Una de ellas una focaccia, que ya me dirán uds qué ciencia tiene una focaccia. Pues ni en la focaccia lo hicieron bien. Que decepción de pizzas. Poquísima cantidad de ingrediente y secas. Masa fina, hecho que eso se agradece mucho, pero cuando se pone una cantidad decente de producto. Entre la masa fina y el poco ingrediente se hizo muy poca cosa. Desde luego que no repetiremos.

Fecha de la visita: agosto de 2019
Agradécele a lpgcplaya
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