Una experiencia inolvidable en este hotel durante nuestra estancia en Oporto.
Estuvimos en la habitación del último piso y ha sido estupendo: habitación espaciosa, baño tamaño XL y las vistas incomparables.
De los desayunos no se puede decir nada porque no hay mas que ver las fotos que otros viajeros han compartido previamente. Siempre servido en un punto y de manera genial, cada dia cambiaba uno de los dulces: el primer dia tuvimos bolo tipico de San Juan, el segundo una tartita de manzana y el tercero tartita de zanahoria.
Por otro lado el staff del hotel estupendo: desde el primer dia que nos atendió una chica llamada Ines, y que nos dio unas primeras indicaciones sobre la ciudad, y luego siguiendo por los dueños del hotel sobre todo con Ana, super cariñosa y comunicativa .
En resumen una joyita de hotel , en un sitio inmejorable de la bonita ciudad de Porto. Recomendable al 100%.Más
- Wi-Fi gratis
- Bar/Salón









